miércoles, 25 de mayo de 2016

La “murga villera” recordó bailando la historia de su barrio 









El pasado domingo 22 de mayo, la murga “Los Guardianes de Mugica” realizó su 17ma marcha de murgas por la Villa 31, recordando los 42 años del asesinato de Carlos Mugica, y los 16 de su primer actuación en el barrio. Junto a otros murgueros amigos, la murga concentró frente a la terminal de ómnibus de Retiro y atravesó la villa hasta finalizar en la capilla Cristo Obrero, donde se encuentran los restos del principal referente que tiene este barrio. Por Ramiro Giganti, para ANRed / Imágenes: Los Guardianes de Mugica / Video: Nelly Azul Benítez.

“Vamos murgueros, que la lucha sin alegría, es una lucha perdida.”
La historia de la primera murga de la Villa 31 comienza en octubre de 1999, cuando los restos de Carlos Mugica fueron trasladados a la villa para permanecer en la capilla “Cristo Obrero”, donde el “Padre Carlos” realizó su principal obra. A pesar de los desalojos masivos que la dictadura militar realizó en la villa, la capilla se mantuvo en pie. De los más de 50 mil habitantes que tenía la villa antes del golpe militar, sólo quedaron unas pocas familias, aproximadamente unas 200 personas.
Nelly Benítez, fundadora de la murga y vecina del barrio desde 1969, es una de esas personas que además estuvo presente en aquella movilización de octubre del 99’. Durante la “marcha procesión” que devolvió los restos del Padre Mugica a la 31, Nelly junto a un grupo de chicos de la villa, con quienes estaba realizando actividades de prevención del HIV, se emocionaron al ver que en la manifestación había una murga: se trataba de la legendaria murga “Los Crotos de Constitución”.
Fue en ese mes de octubre 1999 cuando la murga empezó a tomar forma, y empezaron las primeras rifas y actividades para juntar el dinero para su primer bombo y telas para los trajes. Mientras los vecinos se debatían sobre que “protección” iban a tener sus restos, es decir, si las autoridades gubernamentales mandarían policías a la capilla, desde la murga surgió la sentencia: “sus restos y su memoria tienen que ser cuidados por nosotros, los vecinos”. De allí el nombre de esta legendaria murga.

La falta de recursos económicos y tiempo impidió que la primera presentación de la murga sea en los carnavales, pero el 14 de mayo del año 2000, la murga dejó su primera huella. Como todos los años siguientes, la murga recorre la Villa 31, uniendo sus barrios, el domingo más cercano al 11 de mayo, fecha del asesinato de Carlos Mugica en manos de un sicario de la triple A, allá por 1974.
Este año la actividad estaba convocada para el domingo 15 de mayo, pero el mal tiempo postergó la actividad una semana y generó algunas bajas en sus visitantes, pero muchos otros se hicieron presentes. Acompañada por integrantes de otras murgas de distintos barrios, desde José C. Paz hasta La Plata, los bombos empezaron a sonar en la esquina de las calles 4 y 5, para luego ingresar por la calle 5 al Barrio Güemes, y empezar la recorrida.
Algunos vecinos se asomaban para verla, otros se sumaban, frente a la cancha de fútbol de la Calle 5. Un grupo de ancianos que estaban en el piso tomando un vino empezaron a aplaudir sonrientes. “¡Viva Mugica, viva el Che Guevara!”, decían mientras la murga pasaba y la mayoría no escuchaba sus palabras tapadas por el sonido de los bombos.
Al terminarla calle 5, villa adentro, las murgas continuaron el recorrido por la paralela, como suelen hacerlo todos los años, hasta frenar en otra cancha de fútbol cercana al comedor “Bichito de luz”, donde se armó la ronda y los murgueros bailaron la tradicional matanza.
Unos minutos más tarde la marcha siguió su rumbo, recorriendo calles mas angostas, atravesando los barrios YPF y Comunicaciones, donde suele ensayar la murga en la calle 12. En el final, mientras una parte de “Los guardianes” se abría para preparar el mate cocido y las tortas fritas, algunos visitantes hicieron una visita por la capilla Cristo Obrero, donde se encuentran sus restos.

El camino más difícil
La historia de la “Murga Villera” es la los viajes por los caminos mas duros, plagados de obstáculos. Es la historia del barro y la gambeta, porque si de gambetear adversidades se trata, los 16 años de esta murga pueden dar más de un testimonio. También de gambetear las peores ofertas, esas de punteros y corporaciones que nunca pudieron comprar a la murga.
Resumir la historia en una nota es imposible. De hecho, existe un libro escrito por Nelly Benítez titulado “Guardianes de Mugica, diamantes en el barro” finalizado al cumplirse 10 años de la murga. También hay un documental titulado “Guardianes” , de más de 60 minutos de duración que solo muestra parte de la historia de la murga durante los años 2005 y 2006.
Además de actuar en gran cantidad de corsos en distintos barrios, la murga tuvo otras presentaciones trascendentes, desde el “Teatro Roma” de Avellaneda, o la “estación Dario y Maxi”, en el mismo municipio un 25 de Junio durante la vigilia por Kosteki y Santillán; el Encuentro Nacional de Murgas en Suardi, provincia de Santa Fé, o la Marcha Carnavalera en La Plata; las movilización por la recuperación de los feriados de carnaval y siendo parte de la “columna de murgas” en muchos 24 de marzo, acompañando la movilización convocada por Encuentro Memoria Verdad y Justicia. También participó de las masivas movilizaciones durante el año 2006, ante las amenazas de desalojo en el barrio. Organizó muchas fiestas para financiar sus carnavales, algunas muy exitosas, otras no tanto. Incluso una fue desalojada por la policía sin motivo legítimo alguno. También se presentó en actividades solidarias, tanto en la 31, como en otras villas.

Lo que siempre estuvo presente, además de las numerosas adversidades sorteadas, fue la firme decisión de no negociar su identidad con punteros políticos en el barrio, ni con organismos de poder, oponiéndose firmemente al clientelismo político, no sólo de palabra. Autogestionada desde sus inicios, la murga supo decir “no” a más de un poderoso. Después de ser parte de las movilizaciones por la restitución de los feriados de carnaval, la murga participó de los primeros corsos oficiales a principios de este siglo, pero fue siempre una voz crítica ante las imposiciones de la comisión de carnavales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Desde imposiciones artísticas, hasta el hecho miserable de hacer que las murgas compitan entre sí por un lugar en los carnavales siguientes.
En el año 2005, la murga abandonó el circuito oficial de carnavales por decisión propia, resignando el dinero que el gobierno le otorgaba a cada murga participante. Junto con otras murgas afines, fue una de las principales impulsoras del movimiento de Murgas Independientes, que une a murgas tanto de la Ciudad de Buenos Aires, como de los distintos barrios del conurbano, organizando los circuitos alternativos de corsos, durante los carnavales.
Pero la intransigencia nunca es gratis. La murga fue víctima de difamaciones dentro y fuera del barrio. Más de una vez estuvo a punto de disolverse, pero siempre renació. Este año no fue la excepción: después de recorrer varios barrios del conurbano visitando sus corsos, el daño corporativo volvió a atacar a la murga. La productora Ideas del Sur insistió una y otra vez en querer contar con la murga para una producción televisiva. Después de que los referentes de la murga hayan decidido no ser parte, la productora desoyó su postura e insistió intentando convencer a Nelly.
No es la primera vez que sucede: al parecer el “sueño cumplido” que la productora muestra por televisión, terminó siendo una pesadilla para quienes la televisión muestra como beneficiarios. La productora filmó en la villa, usando a una murga como “porristas” sin canción de crítica, sin contenido social, sólo colores con un mensaje vacío. La murga no era “Los Guardianes de Mugica”, sino una murga formada hace un año por punteros machistas y subsidiada por el actual gobierno (sí, el mismo que mandó a la gendarmería a reprimir un ensayo en el Bajo Flores). Tal vez vean en estos días un programa de mucho rating y poco contenido, mostrando a una murga en la villa acompañando a alguna celebridad de la farándula. No será esta, no será la histórica murga de la Villa 31.




En el año 2003 un intento de disolver la murga fracasó por completo. Se les prometió a muchos de sus integrantes un presupuesto de parte de punteros políticos para formar otra murga. Muchos se fueron y la murga tuvo que rehacerse, siempre recorriendo el camino más difícil: el de la autogestión aún sin recursos. La otra murga no desfiló por ningún corso en los carnavales siguientes. “Los Guardianes de Mugica” no sólo salieron en ese y los siguientes carnavales, sino que estrenaron una canción de crítica que siguió sonando por muchos años y hoy su letra está más vigente que nunca:
“Cuando se te acerque algún puntero, para comprarte con su dinero
Dale una patada en el trasero, no está en venta tu alma de murguero”.
El legado
Después de recorrer el barrio, la “murga villera” compartió un mate cocido y tortas fritas con sus invitados, como suele hacerlo todos los años. Además de los ensayos y talleres de murga, sus integrantes han hecho numerosas actividades con el barrio en estos 16 años. Desde apoyo escolar, talleres de teatro, cocina, circo, y diversos emprendimientos productivos.
Las galeras que usan son hechas por los mismos chicos de la murga, y en esta ocasión hicieron unos recordatorios con los colores de la murga para entregar a los miembros de otras murgas como agradecimiento por la visita. Por nombrar sólo algunas, miembros de las murgas “Los Gastazuelas” de José C. Paz, “Los Que Quedamos de Ituzaingó ”, “Pateando la Luna” de La Plata o “Los Hechizados de Piedrabuena” , se llevaron el “souvenir”. Incluso un integrante de la murga italiana “Malamurga” formada en Roma, que estaba de visita por Buenos Aires y se sumó a la marcha, se llevó un recordatorio de la Villa 31. La “Malamurga” formada por italianos y argentinos que viven en Roma, realizó en febrero una movilización a la embajada Argentina para protestar por la represión sufrida por la murga “Los auténticos reyes del ritmo” del Bajo Flores por parte de la gendarmería.
Luego de repartir los recordatorios y agradecer a todos los presentes, la mayoría de los visitantes fueron partiendo. Nelly recuerda viejas anécdotas mientras Alex, de 14 años, ordena los bombos, y una segunda edición de su libro está en camino. También el sol iba partiendo y mientras llegaba la noche, Miguel tira carbón y madera a la parrilla para preparar una choriceada con los que quedan. Además de “asador”, Miguel es uno de los históricos de la murga. Cuando era pibe fue parte de la primer generación de bailarines de la murga, y desde hace varios años, además de bailar, toca el zurdo. Su hija junto a sus amigas es parte de la “nueva generación” de la murga. El futuro de esta legendaria murga está intacto a pesar de las adversidades.
“Murga Villera, sol y tormenta, barro en lentejuelas, llevame con vos”.



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